John Cage: Music of Changes

Que escriba de John Cage puede resultar un poco tedioso para aquellos que ya le conocen, además la información en la red es abrumadora, no por nada Cage es el compositor estadounidense de quien se realizan más grabaciones actualmente, sin embargo una pequeña introducción: Nació en Los Ángeles en 1912 y murió en Nueva York en 1992, John Cage fue es un personaje clave para el entendimiento de la música de concierto contemporánea. Es él el autor de la famosa obra 4′33” la pieza silenciosa, también el creador del piano preparado (un piano común del cual se obtenían nuevos timbres colocando cosas entre sus cuerdas). Es importante resaltar el interés de Cage por la música y la filosofía de Oriente, principalmente el Budismo Zen, pues este interés marcó seriamente su trabajo. Cage buscó que en su música desapareciera aquello que gusta o disgusta al autor (quizá por eso sea un poco incorrecto decir “su música”). Las piezas de Cage suelen dejar mucha libertad a los intérpretes, incluso muchas están regidas por técnicas de azar.

Para esta ocasión un favorito personal: Music of Changes de John Cage. La pieza es la primer obra extensa que Cage compuso tras Sonatas and Interludes (que es clímax y prácticamente final de los trabajos del compositor para piano preparado). Cage había dejado Los Ángeles por Nueva York, ciudad que le ofrecía la oportunidad de acercarse más a la investigación de las culturas de Asia y sus filosofías. El empujón decisivo que inspiró a Cage para escribir esta obra fue un regalo que el compositor Christian Wolff le dio, un ejemplar del I Ching, el libro de adivinación chino.

Realmente son muchas las cosas que llevan a uno a considerar Music of Changes como una obra de gran importancia para la música de Cage, no sólo (como ya mencioné) es la segunda obra que él compuso regida por operaciones de azar, si no también fue la primera obra compuesta para el genial pianista David Tudor. La anécdota va así: Mientras Cage escribía la pieza le preguntó a Tudor la cantidad de brazos que podía suponer que tenía para interpretar la pieza, Tudor le respondió que contara con que él tenía dieciséis brazos.

El I Ching es conocido como El libro de las mutaciones, de ahí el título de la pieza. El tono, la duración, el volumen y el tempo de cada “evento” sonoro se definen a través de uno de los sesenta y cuatro hexagramas del I Ching. Es importante hacer notar que, pese al interés de Cage por la filosofía y el folclor tanto de China como de Japón, en esta pieza en particular él utilizó al I Ching sin tomar en cuenta las interpretaciones mágicas del mismo sino más bien como una “computadora” para sus operaciones de azar.

La versión que el link contiene es la que Steffen Schleiermacher grabó para MDG, es parte de una colección que reúne la obra que Cage escribió específica y solamente para piano. Espero les agrade.

~ por tiopeste en Julio 7, 2008.

Escribe un comentario